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LA LIBERTAD DESDE JAPÓN HASTA SUDÁN: LOS GANADORES DE PANORAMA 2019

Panorama arroja una luz al cambio, incesante pulso del ser humano, que late y bate en contra de todo. Las películas galardonadas y exhibidas este año en Panorama resuenan con el poema de William Ernest Henley: el ser humano es el maestro de su destino, y el capitán de su alma.

POR: PATRICIA RÍOS

La primera película presentada por Panorama, sección de la Berlinale nacida en 1980, pero bautizada con su nombre actual hasta 1986, fue My Life as a Dog (1985) de Lasse Hallström, película nominada al Óscar a Mejor Dirección y Mejor Guion Adaptado de la novela autobiográfica de Reidar Jonsson. La película sigue a Ingemar, un chico que al vivir el deterioro de salud de su madre, se identifica con los perros, particularmente Laika, aquél que mandaron al espacio y lo dejaron a la deriva a que muriera de hambre.

Desde entonces, Panorama se ha encargado de abrir el horizonte de lo que vemos en las salas de cine, sin escatimar en reflexiones respecto al contexto social y político que se vive cada año, así como invitándonos a adentrarnos a las realidades familiares y personales más íntimas. Es así que la presente edición destacó por la problematización de la realidad del Siglo XXI en cuanto a racismo, migración, nihilismo y feminismo, pero también en la huida, forzada o autodeterminada, simbólica o material, mediante la cual diversos personajes se preguntarán sobre el rumbo de sus vidas.

My Life as a Dog (IMDb)

Liderado desde el año pasado por la filóloga y socióloga española Paz Lázaro, y con un equipo de programadores encabezado por Michael Stütz, Panorama presentó en esta edición 45 películas de 38 países diferentes, así como una selección de películas pasadas que, en el espíritu de inspiración y provocación, celebran los 40 años de esta sección. Esta programación es curada por el fundador del premio Teddy y el previo director de Panorama, Wieland Speck, quien recibió el Golden Camera de manos del director de la Berlinale, Dieter Kosslick, gracias a su trabajo dentro del festival.

Algunas de las películas que se retomarán en esta edición de aniversario tocan temas como las desapariciones en el régimen franquista como lo demuestra la película El Silencio de Otros, de Robert Bahar y Almudena Carracedo, ganadora de la reciente edición de los Premios Goya; los retratos como el homenaje a la artista drag underground International Chrysis en Split (1992) de Ellen Fischer Turk y Andrew Weeks; la libertad política en momentos del desmantelamiento del apartheid como The Man who Drove with Mandela (1987) de Greta Schiller; o la epidemia de VIH/SIDA de finales del Siglo XX como se presenta en el filme Jean Genet is Dead (1987) de Constantine Giannaris.

El Silencio de Otros (IMDb)

Después de 40 años, Panorama continúa siendo fiel a sus raíces, promoviendo el cuadro cinematográfico como un espacio de pasión artística, transgresión narrativa, crítica social, emancipación y hasta redención, poniendo bien en alto el poder del cine para dar voz a lo atrevido y disruptivo, y dando de la misma manera una propuesta que va más allá de lo convencional para todo amante del cine que busca algo nuevo.

Panorama arroja una luz al cambio, incesante pulso del ser humano, que late y bate en contra de todo para tener un presente mejor, ya sea en contra del exilio, el abandono, la discriminación, el odio, la apatía o de la muerte misma. Las películas galardonadas y exhibidas este año en Panorama resuenan con el poema de William Ernest Henley: el ser humano es el maestro de su destino, y el capitán de su alma.

Galardonados 2019

Dedicado a los amantes del cine, Panorama es un espacio particularmente dedicado a sus espectadores, los cuales se calculan en aproximadamente 20 mil asistentes que cada año escogen una película para ser galardonada con el Premio del Público. Este año el trabajo ganador en categoría de ficción fue 37 Seconds, mientras que Talking About Trees triunfó como documental (llevándose también el Premio Glashutte a Documental Original).

37 Seconds (IMDb)

37 Seconds, ópera prima de Hikari, es una película sobre una artista de manga, Yuma, una chica de 23 años que pasó 37 segundos sin respirar al nacer. A pesar de su talento, su editor en el estudio de ilustración le expresa una preocupación: cómo puede ella dibujar historietas eróticas si, debido a su parálisis cerebral, no puede tener una vida sexual “pero ella no deja que esto la desaliente. De hecho, todo lo contrario: sale al mundo y busca experiencias sexuales para que después las pueda dibujar”, explica Paz Lázaro.

Isolada, subestimada, discriminada, sobreprotegida, Yuma decidirá redefinirse, comenzando un camino artístico independiente, así como una nueva vida social tras conocer a sus amigos, Kuma y su esposa Mai. En esta vuelta de página se enfrentará no sólo a la sociedad japonesa o su credibilidad como artista, sino también a revelaciones familiares, ya que al emanciparse del cuidado excesivo de su madre, Yuma emprenderá una búsqueda por su padre, quien estuvo ausente toda su vida.

Hikari desmenuzará la vida de su protagonista interpretada por Mei Kayama, desmantelando tabúes de la sociedad japonesa, tales como la sexualidad de una persona con discapacidad física, así como la discapacidad misma. Debido a la reacción del público en la Berlinale -profundamente emotiva-, así como a la creatividad con la que se cuenta esta historia definida por la autenticidad de los personajes y un absurdo sentido del humor, la película acaba de conseguir la distribución de Boutique Films.

Talking About Trees (Doha Film Institute)

El director de Talking About Trees, Suhaib Gasmelbari, vivió en Sudán hasta que tenía 16 años, después vivió exiliado en el extranjero. Cursó sus estudios en cine en la Universidad de París, ciudad donde ejerció el oficio de cineasta y periodista, además de un trabajo investigativo y de rescate de cine sudanés. Estos son precisamente los ejes que marcan su ópera prima.

Tras seis años de guerra civil, en 1989 Sudán pasa por un golpe de Estado militar que tira el gobierno del primer ministro Sadiq al-Mahdi. Con la muerte de cientos de miles de civiles, el golpe respondía principalmente a problemas de hambruna y pobreza. El Ministerio de Cultura del nuevo régimen islámico crea un apartado dedicado al cine, sin embargo, la producción total de esa época, según el director, no supera las tres horas. Es durante esta época que los protagonistas de Gasmelbari salen del país.

En Talking About Trees, Gasmelbari sigue a Ibrahim, Souliman, Manar y Altayeb, cuatro entrañables amigos y colegas, quienes se reencuentran después de años de exilio con un sólo propósito: reavivar la flama del cine en su país natal. Los cuatro personajes, al igual que su director, estudiaron cine fuera de Sudán. Durante los años setenta y ochenta se instalaron en países como Alemania del Este, Egipto y Rusia, convirtiéndose en la primera generación en haber cursado dichos estudios, simbolizando para Gasmelbari, una ola de esperanza, fundamentada más que nada en el idealismo que comparten.

Souliman Ibrahim en la Berlinale (Berlinale)

Dicha esperanza continúa. A su regreso, los cineastas crearon el Club de Cine Sudanés, dedicado al rescate de su cine nacional. Juntos, organizan proyecciones itinerantes en diversos pueblos que van desde ficciones hasta trabajos educativos, todas ellas públicas y gratuitas dedicadas a personas, particularmente jóvenes, que nunca han visto cine. Es por esto que el director defiende que su documental trata ante que nada sobre el amor al cine, a pesar de todo.

Menciones Especiales para Documentales

Las barreras que Panorama busca borrar se representan de muchas maneras en el documental testimonial ganador del segundo lugar en dicha categoría, Midnight Traveler del realizador afgano Hassan Fazili, el cual también fue premiado en el Festival de Sundance con el Premio Especial del Jurado. En su anterior película, Peace in Afghanistan (2015), Hazili se centró en un talibán disidente. Poco tiempo después de su estreno en televisión su protagonista fue asesinado por el grupo del cual antes era parte, y el director fue blanco de una propaganda que exigía su muerte. Por esta razón, Hazili y su familia tuvieron que huir de su hogar.

Midnight Traveler relata la travesía para llegar a un lugar seguro. Hazili presentó su documental y participó en un Q&A acompañado de las protagonistas y musas de la película: Fatima, su esposa, y sus hijas Nargis y Zahra. En esta sesión el cineasta dijo que él y su familia llevaban diez meses en Alemania, sin embargo viven en la incertidumbre de si se les permitirá quedarse o no.

Midnight Traveler (Sundance Institute)

Una primera barrera que se rompe es el estilo del documental -vagabundo y errante- el cual se basa en archivos de celular “Desde el principio Midnight Traveler postula que la travesía de un refugiado continuamente lo despoja de agencia y control”, escribe Gary Garrison, sin embargo, la democratización de los medios de creación cinematográfica sirvieron para que Hazili recuperara cierto control mediante la capacidad de presentar una historia que fácilmente podría haber caído en la clandestinidad o la anonimia “Hice esta película para que nuestras voces no sean silenciadas”.

Otra barrera latente en el documental aún no se derrumba. Las fronteras de los Estados-Nación, rígidas, militarizadas y no obstante, imaginarias, definen el contexto político de la obra y las vidas de miles de refugiados desde Medio Oriente hasta Latinoamérica, una realidad fuertemente marcada por violencia, discriminación, propios cuestionamientos religiosos y culturales y los paupérrimos campos de refugiados, a pesar de ello Garrison opina que el tema central de la película “es la familia, la privación e inhumanidad que han soportado, su valentía, su amor, esperanza, y sobre todo, su deseo por estar seguros y tener el control de sus vidas, cuerpos, destinos y futuros”.

Por su parte, el tercer lugar fue otorgado a Shooting the Mafia, documental de la directora inglesa Kim Longinotto en el que retrata a Letizia Battaglia, primera fotógrafa en participar en un periódico italiano. Longinotto tiene una amplia filmografía en la que retrata a mujeres fuertes, Battaglia definitivamente es una de ellas, ya que desde que comenzó su carrera fotográfica sabía que su lente era su trinchera para luchar contra la violencia causada por la mafia, que ha azotado su país por 150 años.

Fotografía de Letizia Battaglia (oscarvangelderen.nl)

La directora investigó sobre películas de mafia, incluyendo, por supuesto El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972), sin embargo, para su proyecto planeó desmitificarla como una asociación de personas elegantes en traje, o su contexto como una realidad en la que los niños no se dan cuenta de la violencia. Shooting the Mafia es un documental realista donde no se esconde la sangre que ha corrido gracias a la violencia, así como en las fotografías de Battaglia.

En el Q&A durante la Berlinale, Longinotto reconoció como suma de su película una de las fotografías de Battaglia en la que yace el cadáver de un hombre en un garage “El hombre estaba simplemente limpiando un coche y un pequeño cobarde se acercaba desde las sombras para dispararle en el trabajo. Cobardes que matan a los valientes que les hacen frente”. Así el documental es una oda, no sólo a su protagonista, sino a las personas que han sido víctimas del crimen organizado, no sólo en Italia sino también en México, menciona la directora.

Menciones Especiales para Ficciones

El ganador del segundo lugar en la categoría de ficción es la película serbia Šavovi (Stitches), en la que su director Miroslav Terzić, nos presenta a Ana, interpretada por Snezana Bogdanovic, una madre que sigue de cerca una conspiración de la ex-Yugoslavia con fin de encontrar a su hijo, quien se supuso muerto veinte años atrás. Con un equipo y talento comprometidos con el cine y la justicia social, en su segundo largometraje Terzić abre el misterioso tráfico de bebés que marcó el final del Siglo XX, -así como el final de Yugoslavia-, el cual tiene en su haber el misterio de aproximadamente 1,500 “muertes” tan sólo en la década de los setenta.

Savovi (IMDb)

Durante los años setenta se llevó a cabo en países yugoslavos como Serbia y Croacia, una red clandestina de trata de personas la cual operaba en hospitales. Integrada por doctores, paramédicos y empleados del gobierno, esta red vendía recién nacidos, los cuales eran robados de sus padres a quienes les justificaban que el bebé había muerto, pero no les enseñaban el cadáver ni les informaban sobre su paradero. Fue durante los noventa, cuando la pareja del director se encontraba embarazada, que Terzić leyó sobre este tema y comenzó a hacer la investigación para su próximo guion.

Para profundizar en el tema, Terzić consiguió una entrevista con Drinka Radonjic, una de las madres que sospechan que han sido víctimas de este crimen. En ella, Radonjic contó vastamente su experiencia, ayudando al director no sólo a reconstruir esta realidad dramática y de suspenso, sino también aportando características para el personaje principal “(Radonjic) tiene una postura como de dama, es noble pero valiente, modesta pero se siente su poder. Ana es así.”

Buoyancy (Australia Cultural Fund)

El tercer lugar del premio del Público fue otorgado a Buoyancy del director australiano Rodd Rathjen (The Babadook, 2014), la cual retrata la huida de Chakra, un adolescente camboyano que busca alejarse de su familia para ganar dinero en una fábrica de Tailandia “Es un chico astuto que debe crecer rápido -una clase de coming of age forzado. Tiene la apariencia exterior de un niño, pero debe pensar como adulto”, explica Paz Lázaro. En el camino, terminará siendo vendido y esclavizado en un bote. Muy al estilo de Franz Fanon, Chakra ocupará la violencia contra sus captores, con la misma o más intensidad de la que los oprime a él y a los demás cautivos.

Filmada en Camboya, la película habla sobre la crisis humanitaria en esa región del planeta. El punto inicial de la película es “la precariedad económica en la que viven las familias. El hijo quiere un mejor futuro para él; quiere ganar dinero, mientras que el padre quiere que trabaje para el bien familiar”, explica Michael Stütz, y a partir de ahí ahonda en los consecuentes crímenes de lesa humanidad, tales como la trata de personas y la esclavización.

Fuentes:

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